Los errores más comunes al realizar un pago internacional, y cómo evitarlos

Un caracter incorrecto en un IBAN, una referencia que no coincide con la factura, una transferencia enviada en la divisa equivocada, son errores pequeños que pueden convertirse en un problema considerable cuando hablamos de pagos internacionales: retrasos, devoluciones, costes adicionales y, sobre todo, tiempo dedicado a localizar y corregir una operación que debería haberse procesado sin incidencias.

De hecho, SWIFT identifica la información incorrecta del beneficiario, desde nombres mal escritos hasta errores en los números de cuenta, como una de las principales causas de fricción en los pagos transfronterizos.

Para una empresa que paga regularmente a proveedores, partners o clientes internacionales, prevenir estos errores no es solo una cuestión administrativa, también forma parte de una buena gestión de tesorería.

Veamos cuáles son los más habituales y qué podemos hacer para evitarlos.

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1. Introducir incorrectamente los datos del beneficiario

Nombre de la empresa, número de cuenta, dirección, entidad bancaria, BIC/SWIFT…

Un pago internacional puede requerir diferentes datos dependiendo del país, la moneda y la entidad receptora. Cuando alguno es incorrecto o no coincide con la información bancaria registrada, la operación puede necesitar una revisión adicional o incluso ser rechazada.

El problema suele aparecer con algo muy cotidiano: copiar datos desde una factura antigua, introducirlos manualmente o utilizar información de un proveedor que ha cambiado de banco.

Cómo reducir el riesgo

Antes de realizar el primer pago a un nuevo beneficiario, conviene validar sus instrucciones bancarias y guardarlas de forma estructurada. Si posteriormente comunica un cambio de cuenta, es recomendable comprobarlo mediante un canal de confianza antes de modificar los datos.

Para proveedores recurrentes, mantener un registro actualizado evita tener que introducir la misma información cada vez.

Además, las herramientas de validación previa están adquiriendo mayor protagonismo. SWIFT, por ejemplo, dispone de sistemas diseñados para verificar datos del beneficiario antes de enviar un pago y detectar posibles inconsistencias con antelación.

Tip: evita utilizar únicamente el correo electrónico recibido con las nuevas instrucciones bancarias como mecanismo de validación. Ante un cambio inesperado de cuenta, confirma los datos mediante un segundo canal.

2. Utilizar un IBAN incompleto o incorrecto

El IBAN (International Bank Account Number) permite identificar una cuenta bancaria siguiendo una estructura estandarizada internacionalmente. Pero esa estructura varía según el país.

Un dígito ausente, dos números intercambiados o un código de país incorrecto pueden hacer que el IBAN no supere las validaciones necesarias.

SWIFT señala que un IBAN válido debe cumplir, entre otras condiciones, con la estructura correspondiente al país y sus dígitos de control. Sus herramientas de referencia permiten precisamente validar formatos de IBAN y otros identificadores bancarios antes de procesar operaciones.

Cómo reducir el riesgo

No compruebes un IBAN únicamente de forma visual. Siempre que sea posible:

  • utiliza herramientas que validen automáticamente su estructura;
  • copia los datos directamente desde una fuente fiable, evitando la transcripción manual;
  • comprueba que el país del IBAN coincide con las instrucciones facilitadas por el beneficiario;
  • ante un nuevo beneficiario, revisa también el nombre del titular de la cuenta.

Esta última comprobación es cada vez más relevante en Europa. Desde octubre de 2025, los proveedores de servicios de pago de la eurozona deben ofrecer un servicio de verificación del beneficiario para las transferencias en euros cubiertas por la regulación aplicable, contrastando el nombre del destinatario con el IBAN facilitado.

Tip: si el sistema muestra una alerta de discrepancia entre el nombre del beneficiario y el IBAN, no la trates como un simple aviso. Verifica los datos antes de autorizar la operación.

3. Escribir una referencia de pago errónea o poco clara

La referencia suele recibir menos atención que el IBAN o el importe, pero puede ser esencial para que el destinatario identifique correctamente una transferencia.

Pensemos en un proveedor que recibe decenas o cientos de pagos cada día. Si espera el abono de la factura INV-24581 y recibe una transferencia con una referencia genérica como “Payment” o con el número de otra factura, el dinero puede haber llegado correctamente y, aun así, quedar pendiente de conciliación.

Para el equipo financiero, esto puede traducirse en correos, comprobantes, revisiones y tiempo invertido en demostrar que una obligación ya fue pagada.

Cómo reducir el riesgo

Utiliza siempre la referencia indicada por el beneficiario y, cuando el campo lo permita, incluye identificadores inequívocos como: Número de factura + número de cliente/pedido.

La referencia debe ser breve, consistente y reconocible para ambas partes.

Si la empresa procesa un volumen elevado de operaciones, estandarizar estas referencias puede facilitar considerablemente la conciliación posterior.

Tip: antes de enviar el pago, pregúntate algo muy sencillo: ¿podría el departamento financiero del destinatario identificar esta operación sin tener que escribirnos?

Si la respuesta es no, probablemente la referencia pueda mejorarse.

4. Seleccionar la divisa equivocada

La divisa es otro campo que parece evidente hasta que deja de serlo.

Enviar un pago en una moneda diferente a la acordada puede provocar conversiones no previstas, diferencias en el importe recibido, costes adicionales o la necesidad de investigar la operación.

SWIFT incluye precisamente el uso de una moneda incorrecta entre los escenarios de riesgo operativo que las entidades financieras deben detectar y controlar.

Cómo reducir el riesgo

Antes de confirmar una transferencia, verifica tres elementos juntos: importe + divisa de la factura + divisa esperada por el beneficiario.

No asumas que la moneda habitual de tu empresa es también la moneda en la que el proveedor desea recibir los fondos.

Y cuando existe conversión de divisas, conviene revisar también el tipo de cambio y las condiciones aplicables antes de autorizar la operación. El coste real de un pago internacional no depende únicamente de la comisión visible: el FX también afecta al importe final.

Tip: para beneficiarios recurrentes, guarda la divisa habitual como parte de sus instrucciones de pago, en lugar de seleccionarla manualmente en cada operación.

Un control de 60 segundos antes de confirmar

Muchos errores pueden evitarse incorporando una revisión sencilla antes de autorizar un pago internacional.

Antes de pulsar “Confirmar”, comprueba:

Beneficiario → ¿el nombre coincide con el titular esperado?

Cuenta → ¿el IBAN o número de cuenta está completo y validado?

Divisa → ¿es la misma que aparece en la factura y espera recibir el beneficiario?

Importe → ¿coincide exactamente con la obligación pendiente?

Referencia → ¿permitirá al destinatario conciliar fácilmente el pago?

Instrucciones bancarias → ¿son las últimas confirmadas?

Cuando existen varios niveles de autorización, esta comprobación puede incorporarse al flujo interno de aprobación en lugar de depender únicamente de la memoria de quien ejecuta la transferencia.

Menos correcciones, más control sobre la tesorería

Un pago internacional eficiente no empieza cuando el dinero sale de la cuenta. Empieza antes, con información correcta.

Validar beneficiarios, mantener actualizados los datos bancarios, seleccionar correctamente la divisa y utilizar referencias consistentes son prácticas sencillas, que aplicadas de forma sistemática, ayudan a reducir incidencias y mejoran la trazabilidad de las operaciones.

Para empresas que trabajan con múltiples mercados, proveedores y monedas, esa disciplina se vuelve especialmente importante: cada pago que se procesa correctamente a la primera significa menos intervención manual y más visibilidad para el equipo financiero.

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