¿Por qué las stablecoins están dejando de ser «cripto» para convertirse en infraestructura financiera?

Durante años, hablar de criptomonedas en el entorno empresarial generaba cierta desconfianza.

Para muchos directivos, el término se asociaba automáticamente con inversión, volatilidad o especulación. Como consecuencia, muchas empresas descartaban cualquier conversación relacionada con estos activos antes incluso de entender para qué podían servir.

Sin embargo, en los últimos años ha comenzado a producirse un cambio importante.

Cada vez más empresas utilizan stablecoins no para invertir, sino para realizar pagos internacionales, gestionar cobros o mover fondos entre distintos mercados de forma más eficiente.

Ya no se trata de apostar por el precio de un activo digital, se trata de utilizar una nueva infraestructura para mover dinero.

No todas las criptomonedas cumplen la misma función

Uno de los errores más habituales es pensar que todas las criptomonedas funcionan igual, cuando en realidad, existen diferencias importantes.

Mientras que activos como Bitcoin o Ether pueden experimentar variaciones significativas de precio, las stablecoins nacieron con un objetivo diferente: mantener un valor estable.

En el caso de USDC, por ejemplo, cada unidad está diseñada para mantener una paridad de 1:1 con el dólar estadounidense, respaldada por reservas mantenidas por entidades reguladas y sometidas a auditorías periódicas.

Esto significa que una empresa no utiliza USDC buscando obtener rentabilidad por una subida de precio. Lo utiliza porque necesita mover valor de forma eficiente, con un activo cuyo objetivo es conservar un valor estable.

La diferencia entre invertir y operar

Imaginemos dos empresas.

La primera compra un activo digital esperando venderlo más caro en el futuro.

La segunda recibe un pago internacional en USDC y utiliza esos fondos para realizar otro pago pocas horas después.

Aunque ambas utilizan tecnología blockchain, sus objetivos son completamente distintos.

La primera está realizando una inversión.

La segunda simplemente está utilizando una infraestructura de pago.

Esta diferencia explica por qué muchas organizaciones que nunca se habían planteado trabajar con criptomonedas sí están empezando a incorporar stablecoins en determinados procesos financieros.

¿Por qué empresas tradicionales están incorporando USDC?

No porque quieran convertirse en empresas «cripto». Lo hacen porque determinados procesos internacionales siguen presentando desafíos.

  • Cobros que tardan varios días en completarse.
  • Horarios bancarios que retrasan operaciones.
  • Dificultades para mover fondos entre distintos mercados.

En determinados casos, las stablecoins permiten reducir parte de esa fricción.

Por eso sectores como el comercio electrónico, los servicios digitales, el software o las empresas con actividad internacional están explorando este tipo de soluciones para determinados flujos de pago. No sustituyen necesariamente a la banca tradicional, si no que la complementan allí donde aportan mayor eficiencia.

Te podría interesar: Nuevo entorno Business en TropiPay: más claridad y control en tu operativa diaria.

Un entorno cada vez más regulado

Una de las preocupaciones habituales es la seguridad.

Durante años existió la percepción de que el ecosistema de los activos digitales carecía de regulación, pero la realidad es diferente.

En los últimos años se han desarrollado marcos regulatorios específicos en distintas jurisdicciones para aportar mayor transparencia y seguridad a este tipo de activos.

Al mismo tiempo, las empresas que ofrecen servicios financieros sobre stablecoins incorporan procesos de verificación de identidad, prevención del fraude y cumplimiento normativo similares a los que ya existen en otras instituciones financieras.

Para una empresa, esto significa que puede utilizar esta infraestructura dentro de un entorno regulado, siempre que opere con proveedores que cumplan los requisitos legales aplicables.

No hace falta ser un experto en blockchain

Quizá el mayor cambio de los últimos años no sea tecnológico.

Es de experiencia de usuario.

Cada vez más plataformas permiten operar con stablecoins sin necesidad de conocimientos técnicos sobre blockchain, billeteras digitales o redes descentralizadas.

Para muchas empresas, la experiencia es muy similar a la de utilizar cualquier otra plataforma financiera.

Una infraestructura que convive con los sistemas tradicionales

Es poco probable que las stablecoins sustituyan por completo a los sistemas financieros tradicionales.

Lo que está ocurriendo es algo diferente.

Las empresas empiezan a utilizar cada infraestructura allí donde resulta más eficiente.

En algunos casos seguirán utilizando transferencias bancarias.

En otros, optarán por stablecoins para determinados cobros o pagos internacionales.

El objetivo no es reemplazar un sistema por otro. Es disponer de más opciones para responder a diferentes necesidades operativas.

Síguenos para comprender cómo está evolucionando la forma de mover dinero entre empresas en todo el mundo.