¿Paylink o transferencia bancaria? Cómo elegir según cada cliente

Cuando llega el momento de cobrar a un cliente, tener varias opciones no significa que todas sean igual de convenientes para cada operación.

Un enlace de pago con tarjeta puede ser perfecto para cerrar rápidamente una reserva o cobrar un servicio a distancia. Una transferencia bancaria, en cambio, puede resultar más adecuada para una factura empresarial o una operación de mayor importe.

Entonces, ¿cuál elegir?

Más que buscar un único método para todos tus cobros, la clave está en entender las características de cada operación: quién te paga, cuánto, desde dónde y por qué concepto.

Un enlace de pago simplifica mucho el proceso de cobro.

Generas el PayLink con los datos de la operación, lo compartes con tu cliente y este accede al enlace para realizar el pago con su tarjeta. No necesitas tener una tienda online ni desarrollar un proceso de checkout para poder aceptar ese cobro.

Esta opción resulta especialmente práctica cuando la rapidez y la facilidad para el cliente son importantes.

Un ejemplo: confirmar una reserva desde otro país

Imagina una pequeña empresa de excursiones que recibe por WhatsApp una solicitud de una familia que viajará el próximo mes. El importe de la reserva es de 320 euros y los clientes quieren dejarla confirmada antes de viajar.

En lugar de enviar instrucciones bancarias y pedirles que realicen una transferencia, la empresa puede generar un PayLink y compartirlo directamente por WhatsApp.

El cliente abre el enlace, introduce los datos necesarios y realiza el pago con su tarjeta.

En situaciones como esta, reducir los pasos necesarios para pagar puede hacer que la experiencia resulte mucho más sencilla.

Puede ser una buena alternativa para:

  • reservas de alojamientos, excursiones y otros servicios turísticos;
  • anticipos o depósitos para confirmar un servicio;
  • profesionales independientes que cobran trabajos puntuales;
  • servicios contratados a través de WhatsApp, email o redes sociales;
  • clientes particulares que prefieren pagar con tarjeta;
  • negocios que necesitan aceptar pagos online sin disponer de un checkout propio.

También puede utilizarse para servicios con un importe predeterminado que se cobran repetidamente. Por ejemplo, un transfer entre el aeropuerto y un hotel puede utilizar un enlace configurado para ese servicio y compartirlo con diferentes clientes.

El valor del PayLink no está únicamente en aceptar una tarjeta. Está también en poder llevar el proceso de cobro hasta el lugar donde ya está el cliente: un email, una conversación por WhatsApp u otro canal digital.

Transferencia bancaria: cuando el cobro forma parte de una operativa empresarial

Ahora cambiemos de escenario. Una empresa debe pagar una factura de 8.500 euros a uno de sus proveedores. La factura ya ha sido registrada por el departamento financiero y el pago debe salir de la cuenta bancaria corporativa.

En este caso, realizar una transferencia bancaria puede resultar más natural que utilizar una tarjeta.

La transferencia encaja especialmente bien en entornos B2B porque forma parte de los procesos habituales de facturación, tesorería y contabilidad de muchas empresas.

Otro ejemplo: trabajar habitualmente con el mismo cliente

Imagina una consultora que presta servicios mensuales a otra empresa.

Todos los meses emite una factura y el cliente realiza el pago desde su cuenta corporativa.

No es necesario generar una nueva experiencia de pago cada mes. La transferencia bancaria puede integrarse de manera sencilla en la relación habitual entre ambas empresas.

¿Cuándo puede tener más sentido recibir una transferencia?

Especialmente en situaciones como:

  • cobros entre empresas;
  • facturas de mayor importe;
  • clientes empresariales habituales;
  • pagos gestionados por departamentos financieros o administrativos;
  • servicios profesionales facturados periódicamente;
  • operaciones en las que el cliente prefiere pagar directamente desde su cuenta bancaria.

En estos escenarios, la decisión no depende tanto de facilitar un checkout como de integrar el pago en la operativa financiera que ya utiliza el cliente.

El importe también importa

No deberíamos elegir un método de cobro únicamente por el importe, pero sí tenerlo en cuenta.

Para cobrar una reserva de 150 euros a un cliente particular puede resultar muy cómodo enviar un enlace de pago que pueda completar desde el móvil.

Para una factura empresarial de 12.000 euros, la lógica puede ser diferente.

Además del importe, pueden existir límites, costes y condiciones asociados a cada método. Por eso, antes de establecer cómo cobrar una operación de mayor volumen, conviene revisar las condiciones correspondientes.

Antes de elegir, hazte estas preguntas

1. ¿Quién está pagando?

No es lo mismo cobrar a un viajero que reserva una experiencia que a una empresa que está liquidando una factura.

El primero probablemente valore un proceso rápido que pueda completar con su tarjeta. La segunda puede necesitar que el pago salga directamente de su cuenta bancaria y quede asociado a sus procesos administrativos.

2. ¿Cómo has conseguido al cliente?

Si estás cerrando una venta por WhatsApp, email o redes sociales, enviar un enlace de pago mantiene al cliente dentro de una experiencia sencilla y coherente.

Si estás trabajando con una empresa mediante contratos, órdenes de compra y facturas, la transferencia puede encajar mejor en esa relación.

3. ¿Qué importe vas a cobrar?

Revisa siempre los límites y condiciones del método elegido.

Una solución pensada para pequeños cobros online no necesariamente será la más conveniente para una operación empresarial de mayor volumen.

4. ¿Es un cobro puntual o recurrente?

Un cliente que compra una vez tiene necesidades diferentes a una empresa que te paga todos los meses.

Para un cobro puntual puede interesarte reducir al máximo la fricción. En una relación comercial recurrente, en cambio, puede resultar más importante establecer un procedimiento de pago estable que ambas partes puedan repetir fácilmente.

5. ¿Qué costes tiene cada alternativa?

El coste de recibir el pago también debe formar parte de la decisión.

Las comisiones pueden variar según el método utilizado y las características de la operación. Si además intervienen distintas monedas, es importante considerar las posibles conversiones antes de decidir cómo solicitar el pago.

No se trata simplemente de elegir el método aparentemente más barato, sino de valorar conjuntamente coste, comodidad, importe y necesidades del cliente.

No obligues a todos tus clientes a pagar de la misma manera

Este es probablemente el punto más importante.

Una empresa no tiene por qué decidir entre “cobrar con tarjeta” o “cobrar mediante transferencia bancaria” para toda su operativa. Puede utilizar ambos métodos.

Un alojamiento puede enviar un PayLink a un huésped para confirmar una reserva y recibir mediante transferencia el pago de una agencia con la que trabaja habitualmente.

Un profesional independiente puede cobrar con PayLink un proyecto puntual a un cliente particular y recibir mediante transferencia las facturas mensuales de sus clientes corporativos.

Una empresa de servicios puede utilizar enlaces de pago para determinados cobros online y transferencias para operaciones B2B de mayor importe.

La flexibilidad permite adaptar el cobro a cada relación comercial.

TropiPay permite solicitar pagos mediante PayLink, generando un enlace que puedes compartir con el cliente para que realice el pago con tarjeta.

Para las cuentas Business, TropiPay también permite recibir fondos mediante transferencia bancaria desde la zona SEPA, ofreciendo así otra alternativa para gestionar cobros empresariales desde el mismo monedero.

De esta forma, no tienes que plantearte cuál será tu único método de cobro. Puedes elegir la alternativa que tenga más sentido para cada cliente y cada operación.