Cuando una empresa paga a un proveedor en otro país o un profesional recibe una transferencia internacional, es posible que durante el proceso aparezca la palabra SWIFT.
Aunque se utiliza habitualmente en el mundo financiero, no siempre está claro qué significa. ¿Es un sistema bancario? ¿Una plataforma para enviar dinero? ¿Por qué algunas transferencias necesitan un código SWIFT y otras no?
Para entenderlo, hay que conocer una infraestructura que lleva más de cinco décadas facilitando la comunicación entre instituciones financieras de distintos países.
Tabla de contenidos
¿Qué significa SWIFT?
SWIFT son las siglas de Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunication, que en español puede traducirse como Sociedad para las Telecomunicaciones Financieras Interbancarias Mundiales.
Se trata de una organización fundada en 1973 y con sede en Bélgica que proporciona una red segura y estandarizada para el intercambio de mensajes financieros.
Su principal función es permitir que bancos y otras instituciones financieras se comuniquen utilizando un lenguaje común, independientemente del país en el que operen.
Actualmente, su red conecta a más de 12.500 instituciones en más de 200 países y territorios, lo que la convierte en una infraestructura fundamental para las operaciones financieras internacionales.
Pero hay un detalle importante: SWIFT no es un banco y tampoco es quien mueve directamente el dinero.
Su función principal es transmitir las instrucciones y la información necesaria para que las entidades financieras puedan procesar las operaciones.
¿Cómo funciona una transferencia internacional mediante SWIFT?
Imagina que una empresa española necesita pagar 5.000 dólares a un proveedor que tiene su cuenta bancaria en Estados Unidos.
Para realizar la operación, la empresa solicita la transferencia a su banco y proporciona los datos del beneficiario.
A partir de ese momento, el proceso puede desarrollarse de la siguiente manera:
- El banco de origen recibe la orden. Comprueba los datos de la operación y realiza las verificaciones correspondientes.
- Se transmite la instrucción financiera. A través de SWIFT, el banco comunica los detalles necesarios para que la transferencia pueda procesarse.
- Pueden intervenir bancos intermediarios. Si las entidades no mantienen una relación bancaria directa, la operación puede pasar por una o varias instituciones corresponsales.
- El banco destinatario recibe la transferencia. Una vez completado el procesamiento y las verificaciones necesarias, los fondos pueden abonarse en la cuenta del beneficiario.
No todas las transferencias siguen exactamente el mismo recorrido. Algunas se realizan mediante relaciones directas entre bancos, mientras que otras requieren intermediarios.
La red SWIFT permite transmitir las instrucciones financieras, pero el movimiento y la liquidación de los fondos dependen de las instituciones y de los sistemas de pago involucrados.
¿Qué es el código SWIFT o BIC?
Si alguna vez has completado un formulario para recibir una transferencia internacional, probablemente te hayan solicitado un código SWIFT o BIC.
El BIC, siglas de Business Identifier Code, es un identificador internacional que permite reconocer a una institución dentro de las operaciones financieras.
Aunque es habitual llamarlo código SWIFT, su denominación técnica es BIC.
Puede tener 8 u 11 caracteres:
- Los primeros cuatro identifican a la institución.
- Los dos siguientes corresponden al país.
- Los dos posteriores identifican una ubicación o unidad de la institución.
- Los tres últimos, cuando se utilizan, identifican una sucursal o unidad específica.
Este código ayuda a dirigir correctamente los mensajes financieros.
¿Es lo mismo el código SWIFT que el IBAN?
No. Aunque ambos pueden utilizarse en una transferencia, cumplen funciones diferentes.
El IBAN (International Bank Account Number) identifica una cuenta bancaria siguiendo un formato internacional estandarizado.
El BIC o código SWIFT identifica a la institución financiera.
En términos sencillos, el IBAN ayuda a identificar la cuenta a la que debe llegar el dinero, mientras que el BIC ayuda a identificar la entidad financiera correspondiente.
Dependiendo del país, el banco y el tipo de transferencia, pueden solicitarse ambos datos o utilizarse otros identificadores bancarios.
¿En qué países funciona?
Una de las principales características de SWIFT es su alcance internacional.
Su red conecta instituciones financieras de más de 200 países y territorios, incluyendo mercados como Estados Unidos, Canadá, España, Francia, Alemania, Reino Unido, México, Brasil, Japón, Australia y numerosos países de Asia, África y América Latina.
Sin embargo, que SWIFT tenga presencia en un país no significa que cualquier cuenta bancaria de ese país pueda recibir cualquier transferencia internacional.
La disponibilidad de una operación depende de distintos factores, como la institución financiera, la moneda, las relaciones entre bancos, los requisitos regulatorios y las restricciones aplicables.
Tampoco existe una lista universal de países a los que todas las entidades puedan enviar dinero mediante SWIFT. Cada proveedor financiero establece sus servicios y corredores disponibles.
Por eso, antes de realizar una transferencia, conviene confirmar que la entidad receptora admite ese tipo de operación y la moneda correspondiente.
¿Qué monedas se pueden utilizar?
SWIFT no está limitado al dólar estadounidense ni al euro.
Su infraestructura permite intercambiar instrucciones financieras relacionadas con operaciones en numerosas monedas, entre ellas USD, EUR, GBP, CHF, JPY y otras divisas internacionales.
La posibilidad de realizar una transferencia en una moneda concreta depende de los servicios que ofrezcan las instituciones participantes.
Por ejemplo, una cuenta bancaria puede admitir transferencias internacionales en dólares, pero no necesariamente recibir directamente todas las demás monedas.
Cuando el pago requiere una conversión de divisas, esta puede realizarse durante el proceso, según las condiciones establecidas por las entidades involucradas.
¿Cuánto tarda una transferencia SWIFT?
Durante años, las transferencias internacionales estuvieron asociadas a esperas de varios días. Sin embargo, la infraestructura ha evolucionado considerablemente.
Según datos publicados por SWIFT, alrededor del 75 % de los pagos que circulan por su red llegan al banco destinatario en menos de diez minutos, y más del 90 % lo hace en menos de una hora.
Esto no significa que el beneficiario reciba siempre el dinero en ese tiempo.
Existe una diferencia entre que una transferencia llegue al banco de destino y que los fondos estén disponibles en la cuenta del cliente.
La acreditación final puede depender de horarios bancarios, controles regulatorios, festivos, conversiones de moneda o procedimientos internos de la entidad receptora.
Por eso, aunque muchas operaciones se procesan rápidamente entre instituciones, el tiempo total hasta recibir el dinero puede variar.
¿Cuánto cuesta enviar dinero mediante SWIFT?
No existe una comisión única para todas las transferencias SWIFT.
El coste depende del banco o proveedor financiero, el importe, la moneda, el destino y la posible intervención de intermediarios.
En determinadas operaciones pueden aparecer distintos conceptos:
- Comisión del banco emisor: por gestionar la transferencia internacional.
- Gastos de bancos intermediarios: cuando intervienen otras instituciones en el recorrido.
- Comisión del banco receptor: si aplica cargos por recibir el dinero.
- Conversión de moneda: cuando es necesario cambiar una divisa por otra.
En algunas transferencias también se utilizan las modalidades OUR, SHA y BEN para indicar cómo se distribuyen determinados gastos entre el ordenante y el beneficiario.
Antes de enviar dinero, es recomendable consultar las condiciones aplicables y comprobar si el destinatario recibirá el importe íntegro o si pueden producirse deducciones.
¿Existen alternativas?
Sí. Aunque SWIFT tiene una cobertura internacional muy amplia, no es la única infraestructura relacionada con la transferencia de dinero.
Existen sistemas nacionales y regionales que permiten procesar pagos mediante mecanismos diferentes. Algunos están diseñados para operar dentro de un país, mientras que otros admiten determinadas operaciones transfronterizas.
- SEPA, o Zona Única de Pagos en Euros: permite realizar transferencias en euros entre cuentas de entidades participantes de los países incluidos en su ámbito geográfico.
- ACH y Fedwire de Estados Unidos: ACH se utiliza ampliamente para pagos electrónicos, nóminas, domiciliaciones y transferencias bancarias. Fedwire, por su parte, permite realizar transferencias de fondos de alto valor y con liquidación en tiempo real entre instituciones participantes.
- CIPS (Cross-Border Interbank Payment System): disponible en China para facilitar la compensación y liquidación de pagos transfronterizos en renminbi, también conocido como yuan.
¿Qué ha cambiado recientemente en SWIFT?
Aunque nació hace más de cincuenta años, SWIFT continúa evolucionando para responder a las necesidades del sistema financiero actual.
Uno de sus cambios más importantes ha sido la adopción de ISO 20022, un estándar internacional para el intercambio de información financiera.
En noviembre de 2025 finalizó el período de convivencia entre los formatos tradicionales de instrucciones de pago y el nuevo estándar ISO 20022 para las operaciones transfronterizas comprendidas en esta migración.
¿Por qué es relevante?
Porque ISO 20022 permite transmitir información más estructurada y detallada sobre las operaciones, lo que puede facilitar su procesamiento, mejorar las verificaciones y reducir intervenciones manuales.
Otra evolución importante es la trazabilidad de los pagos.
Servicios como SWIFT GPI permiten a las instituciones participantes realizar un seguimiento más preciso de las transferencias, consultar su estado y disponer de mayor visibilidad sobre su recorrido.
El objetivo de estas iniciativas es que los pagos internacionales resulten cada vez más rápidos, transparentes y predecibles, aunque la experiencia final siga dependiendo de las instituciones y los mercados involucrados.
Una infraestructura esencial para las finanzas internacionales
SWIFT no es una aplicación para enviar dinero ni un banco internacional. Es una red de comunicación financiera que permite a miles de instituciones intercambiar instrucciones de manera segura y estandarizada.
Su importancia radica en que facilita la interoperabilidad entre entidades que operan en diferentes países, monedas y sistemas bancarios.
Al mismo tiempo, convive con otras infraestructuras regionales y nacionales, como SEPA, ACH, Fedwire o CIPS, que responden a necesidades específicas.
Entender estas diferencias resulta útil tanto para las empresas que operan internacionalmente, como para los profesionales que reciben pagos del extranjero o cualquier persona que necesite realizar una transferencia entre países, porque detrás de una operación que parece tan sencilla como enviar dinero a otra cuenta, existe una infraestructura financiera global que continúa transformándose.


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