Remesas y América Latina: las remesas en México

Incursionar en el tema de las remesas nos ha permitido conocer el notable impacto que poseen para el mundo, y más específicamente para América Latina y el Caribe. Con todo, ejemplos concretos sobre su incidencia en las economías de los países de la región se hacen necesarios para formar una idea más acabada al respecto. Por eso, adentrémonos entonces en la realidad de al menos 3 de estos territorios; para conocer los matices que adquiere un mismo fenómeno en contextos diferentes. Por sus sutiles particularidades, fueron escogidos México, Colombia y Cuba. ¡Comencemos entonces!

Las remesas en México

A nivel mundial, México ocupa el cuarto puesto entre los mayores receptores de remesas, detrás de India, China y Filipinas; no es sorpresa entonces que ocupe el primer lugar en la región de América Latina y el Caribe. Para este país, las remesas representan la segunda mayor fuente de divisas, después de las exportaciones automotrices; llegando a significar alrededor del 3% del Producto Interno Bruto (PIB). Tanto es así, que en la economía mexicana las remesas superan los flujos de la Inversión Extranjera Directa (IED), el monto obtenido por exportaciones petroleras, e incluso el ingresado por la actividad turística. Evidentemente, la dependencia de la economía mexicana hacia las remesas va en aumento.

Si se toma en cuenta que alrededor de 36 millones de personas de origen mexicano viven en Estados Unidos, es de suponer entonces que este país sea el mayor emisor de remesas hacia México en la actualidad. En este sentido, las remesas han mostrado un incremento sostenido desde el 2013; atribuyendo esto al hecho de la recuperación económica que ha presentado Estados Unidos tras la última crisis, según reportes del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA). Esto implica en sí mismo que las fluctuaciones en la economía estadounidense impactarán ineludiblemente en la mexicana, en este caso, desde la perspectiva de las remesas.

Asimismo, vale mencionar que algunos estados de México destacan por ser los mayores receptores de remesas del país. Michoacán, se ubica en el primer lugar, seguido por Oaxaca y Zacatecas, llegando a representar el 10% o más de su PIB en 2018.

Panorama del 2019

En el año 2019 México alcanzó una cifra histórica en el recibo de remesas. Según reportes del Banco Central de México, 36 048 millones de dólares fueron recibidos por concepto de remesas; lo que significó aproximadamente un aumento del 7% en relación al monto contabilizado en 2018. Se pudo establecer que la remesa promedio individual fue de 326 dólares, levemente superior a los 322 del año anterior.

Como es tendencia, las transferencias electrónicas fueron el medio preferido empleado para el envío de las remesas; y sigue en aumento. Algunos reportes afirman que el Banco Santander notificó, a finales de noviembre, sus intenciones de eliminar las comisiones a las remesas remitidas desde Estados Unidos; esto pudiera considerarse en consonancia con la meta de la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible, respecto a disminuir el costo del envío de remesas.

Perspectivas para 2020

Basado en el incremento sostenido de las remesas hacia México, las estimaciones realizadas para el 2020 se arriesgaban a afirmar que el monto final del año llegaría a 37 200 millones de dólares. Todo parecía indicar que así sería; pues en los dos primeros meses de este año se reportó el recibo de cifras superiores a las percibidas en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, la crisis devenida a raíz de la pandemia del nuevo coronavirus hace tambalear esas cifras estimadas.

Entonces, ¿qué impacto tendrá esta crisis en el envío de remesas en México? Pues, eso ya se verá. Algunos especialistas consideran posible una reducción del porciento de remesas totales, en dependencia de cuán profunda sea la crisis económica que experimente Estados Unidos. Igualmente, el tiempo que duren las medidas de enfrentamiento a la Covid-19, así como la afectación que perciban los mexicanos que viven en ese país, tendrá su dosis de impacto, inevitablemente.

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