Estafas comunes en Internet

Estafas más comunes en Internet

Tiempo de lectura: 8 minutos

Cuando oímos hablar de estafas en Internet o fraudes electrónicos, solemos recordar aquellas que han sido más mediáticas, ya sea por la magnitud del fraude o por las personas involucradas. Sin embargo, pocas veces reparamos en lo comunes que son hoy en día y que todos somos susceptibles a caer en ellas. Sí, aunque te parezca imposible, todos podemos llegar a ser víctimas de estafa si no tenemos el debido cuidado. Por esta razón, en el presente artículo pretendemos recorrer las estafas más comunes que pueden ocurrir en Internet en la actualidad, así como la manera de detectarlas y denunciarlas en caso de ser víctimas de ellas.

Estafas más comunes en Internet

El progreso del mundo digital y el comercio electrónico es caldo de cultivo de muchos estafadores que ven en este espacio digital la oportunidad perfecta para desarrollar sus pillerías al por mayor. Una de las cuestiones que hace que las estafas surtan efecto y los “peces muerdan el anzuelo” es precisamente su rasgo de posibles o creíbles. Entiéndase esto como la posibilidad que existe de que sea verdad aquello detrás de lo que se disfraza la estafa. Y eso se debe a que casi siempre las estafas se anclan a una información que es cierta, o por lo menos susceptible a ser posible o creída; de ahí que en ocasiones sea tan fácil caer en ellas, y tan difícil detectarlas.

Como nunca sabemos cuándo ni cómo nos pueda tocar, lo mejor que podemos hacer es conocerlas para poder estar alertas cuando se presenten. En tal sentido, a continuación, veremos cuáles son las estafas más comunes en Internet y cómo suele ser su modus operandi.

Phishing

El phishing o “suplantación de identidad”, es de las estafas más habituales en internet. Consiste en el robo de los datos de identidad e información privada de las personas con diversos fines. Puede ser para obtener dinero o para cualquier otra ventaja que se consiga con la tenencia de las credenciales del usuario víctima de la estafa. Los hackers son los principales autores de estos timos.

El phishing puede realizarse a través de distintos medios. Por ejemplo, a través de un correo electrónico o un enlace. En cualquier caso, los mensajes deben parecer legítimos para que haya más probabilidad de que la futura víctima los crea y pueda caer en la estafa.

Esencialmente, te envían un correo muy similar (utilizando el mismo nombre, logotipo, etc.) al que suele enviar cualquier empresa reconocida o sitio del que eres usuario; incluso pareciéndose a tu sucursal bancaria, pero realmente son falsos. En ese mensaje pueden pedirte que respondas con tus datos, como el nombre de usuario y la contraseña, y cuando lo respondes, ya habrán concretado su estafa. También, en lugar de pedirte tus datos en ese mensaje, pueden pedirte que accedas a un enlace y este te redirigirá a una página falsa que, o bien te pedirán los datos que quieran, o bien te descargará un virus en tu dispositivo.

Cada día los estafadores se superan más, por eso puedes encontrarte desde mensajes más sospechosos, hasta otros mucho más creíbles. Algunos de estos pueden ser solicitudes de pago; facturas falsas; documentos que parecen provenir de algún contacto; notificaciones de que alguna de sus cuentas tiene problema o está por vencerse; peticiones que provienen de extraños solicitando ayuda ante una situación sensible; notificaciones de actividad sospechosa en alguna de sus cuentas, entre otras.

Vishing – Smishing

Muy similar al anterior incluso en el nombre, el vishing consiste en estafas de igual procedimiento pero por medio de mensajes de voz o llamadas. Su intención primordial es adquirir información personal o los datos bancarios de la víctima, para poder operar con ellos. Cuando la futura víctima les contesta la llamada o se las regresa, puede ser fatal para ella, pues es posible que los estafadores logren convencerla.

Por su parte, el smishing consiste también en la obtención de los datos de la persona con un procedimiento similar, pero en este caso interactuando por medio de sistemas de mensajería, como SMS o WhatsApp. Puede ser tanto enviando un enlace que produce la descarga de un malware a tu dispositivo a través del cual logran acceder a tus datos e información personal; como por medio de la redirección a páginas webs controladas por los estafadores.

Fraude en compra-ventas online

Este tipo de estafas tienen lugar en sitios web falsos o aplicaciones de comercio fraudulentas. Suelen captar tu atención por medio de anuncios falsos donde te muestran un producto o diversas ofertas a precios increíblemente bajos y nada despreciables. Por lo general, el objetivo principal no es apropiarse del dinero de la venta, sino obtener los datos de tu tarjeta bancaria cuando realizas el pago. Los estafadores pueden no enviarte nada luego de la compra, o enviarte un artículo que no cumple con los estándares de lo comprado. A su vez, esos sitios falsos pueden enviar cupones a tu buzón de correo que contengan virus o enlaces falsos para robarte tu identidad, en caso de que no lo hayan hecho ya.

Páginas falsas o falsos alquileres

En Internet se puede encontrar de todo. Y dentro de este enorme saco de posibilidades también están las páginas falsas. Estas páginas pueden comercializar un producto o servicio y presentarse ante ti con todo el andamiaje de una empresa legítima, cuando en realidad no lo son. El contenido es tan diverso que puedes encontrarte desde supuestas empresas de soporte técnico, ofertas de empleo, premios de lotería o sorteos, hasta contenidos más contemporáneos como servicios de salud relacionados con la Covid-19.

Un ejemplo que puede ilustrar este caso es el siguiente. Imagina que buscas por Internet un alquiler vacacional cercano a determinada localización. Entre tus búsquedas encuentras un alojamiento que te satisface y procedes a reservarlo realizando el pago por adelantado como procedimiento habitual. El día señalado te trasladas para allá y cuando llegas a la dirección donde debería estar tu alojamiento alquilado, descubres que no existe en realidad. Entonces es que caes en la cuenta de que te han estafado y comienzas a repasar todas las precauciones que no tuviste; como revisar la legitimidad del sitio, o su respaldo en agencias reconocidas, por solo citar dos ejemplos.

Estafas en redes sociales

Las redes sociales no se escapan de ser nichos en los que también se asientan los estafadores. ¿Cuántas veces no hemos escuchado de un amigo o conocido que nos dice que le hackearon la cuenta? Pues por esta vía también timan mucho a las personas. Algunas de las formas de presentación de estas estafas en redes sociales vienen disfrazas detrás de:

  • Mensajes por privado de un contacto tuyo, que en realidad es de un impostor
  • Encuestas, concursos o sorteos con el objetivo de recopilar tu información personal
  • Cuentas fraudulentas que se hacen pasar por servicio al cliente de empresas reconocidas
  • Comentarios falsos en publicaciones populares con sugerencias seductoras
  • Transmisiones de videos en vivo que redirigen a sitios web falsos
  • Ofertas tentadores o descuentos atrayentes que buscan el robo de datos personales

Robo de datos de tarjetas

Este tipo de estafa puede ocurrir tanto física como virtualmente. En el caso digital, ocurre cuando la persona ingresa los datos de su tarjeta en sitios webs falsos o no seguros, o cuando envía una foto de la misma por ambas caras a esos sitios o por redes sociales. Teniendo estos datos, los estafadores podrán hacer uso de la tarjeta hasta que el sueño se percate y proceda a bloquearla.

Otros fraudes

La creatividad de los estafadores no parece agotarse y cada día podremos encontrarnos con nuevas y modernas formas de estafa. Otras que ya han sido identificadas y que pueden mencionarse son:

  • Estafas con criptomonedas
  • Inversiones de muy alta rentabilidad
  • Estafas piramidales y esquemas de Ponzi
  • Falso soporte técnico
  • Falsa oferta de empleo
  • Estafas en aplicaciones de citas
  • Fraude de obras de caridad o peticiones de ayuda
  • Venta de medicamentos ilegales u otros productos de igual índole
  • Falsos antivirus
  • Fraudes en subastas
  • Secuestros falsos
  • Duplicación de tarjeta sim

Consejos para protegerse de las estafas en Internet

Existen varios tips que nos pueden servir para evitar caer en una estafa por Internet. Ante todo, hay que aprender a reconocerlas y estar alertas. En tal sentido, algunos consejos que podemos tener presente son:

  • Siempre desconfía, duda de todo lo que parezca demasiado fácil o demasiado bueno. Como dice el dicho, lo bueno no sale barato; y lo barato, casi siempre sale caro.
  • No compartas tu información personal con nadie, mucho menos si no lo conoces. No brindes nombre completo ni números de cuentas o tarjetas, seguro social, contraseñas, claves de seguridad, claves token, certificado de identidad o fotocopia, foto; en esencia, nada. Y mucho menos lo hagas por teléfono, correo electrónico, redes sociales o mensajes de texto.
  • Desconfía de toda entidad o persona que te brinde ayuda financiera y luego pida dinero o información personal.
  • No sigas enlaces sospechosos que te lleguen por correo electrónico, y mucho menos ingreses tus datos en ellos.
  • Emplea contraseñas robustas, que contengan más de 8 elementos entre mayúsculas y minúsculas, números y caracteres. Debe ser fácil de recordar para ti, pero difícil de adivinar para los otros. No emplees como contraseña nombres o palabras que obviamente estén relacionadas contigo, y no uses la misma para todas tus cuentas.
  • Protege tu correo electrónico. Usa filtros de mensajes, no compartas sus credenciales, no descargues archivos adjuntos que provengan de correos sospechosos o personas y sitios no confiables.
  • Resiste la tentación de dar respuestas inmediatas, recuerda que la premura y la toma de decisiones apuradas es una de las mejores estrategias con que cuentan los estafadores para hacerte caer.
  • Ante el recibo de un mensaje que dice ser de una empresa o sitio del que eres usuario, verifica su autenticidad o contacta con la empresa o el servicio de atención al cliente del sitio para verificar la información recibida.
  • Ten la costumbre de verificar que la dirección de la web tiene la presencia de la “s”. O sea, si la dirección web empieza por https, es una web segura, pues la “s” significa seguridad. 
  • Ten presente que una web segura nunca te pedirá ningún dato si tú no has hecho algún cambio relevante. En la actualidad, muchos sitios tienen sus propias aplicaciones y te notifican cualquier incidencia o intento de acceso.
  • Verifica siempre si el proveedor que te propone un producto o servicio en la web cuenta con sellos de venta online segura.
  • Verifica siempre que la empresa que está detrás de la venta del producto sea real. Para ello realiza una búsqueda rápida en Google con el nombre de la supuesta empresa, acompañado de las palabras “estafa” y “queja”. No será muy difícil hallar la verdad y sabrás si la empresa existe y si ha habido problemas de seguridad.
  • Verifica el e-mail que envía el mensaje. A veces el nombre puede ser similar al de una empresa real o al de tu propio banco, pero puede tener una falta de ortografía, una letra de más o de menos, o simplemente ser diferente al habitual.
  • Ante cualquier duda frente a una oferta sospechosa o poco habitual de servicios médicos, o trámites migratorios, o cualquier otro servicio, consulta con las autoridades competentes y de referencia sobre dichos temas.
  • Se recomienda que siempre que se realice un pago de cualquier tipo por Internet, se haga con tarjeta de crédito y no por transferencia bancaria. La transferencia no es reversible y no hay manera de recuperar el dinero. Por el contrario, las tarjetas de crédito permiten que las autoridades rastreen a la persona que cobró el dinero y por ahí pueden llegar a los estafadores.
  • Activa la autenticación de dos factores en todas tus cuentas de redes sociales o plataformas digitales de las que seas usuario. Esto constituye una capa adicional de seguridad que permite verificar que solo tú, la persona usuaria de la cuenta, pueda acceder a ella.
  • No uses las redes de wifi públicas para acceder a sitios que te soliciten contraseñas, así como tampoco introduzcas datos de cuentas ni contraseñas en computadoras de uso compartido.
  • Nunca está de más conversar con alguien sobre algo que nos parece raro o nos despierta asombro relacionado con una notificación recibida. Tal vez en esa conversación puedas dilucidar que eso que te parece extraño y que ha hecho saltar tus alarmas, es efectivamente una estafa incipiente.

Si tienes más sugerencias al respecto de las estafas comunes en Internet, puedes enviárnoslas o dejarlas en los comentarios. De esta manera, como parte de la comunidad TropiPayer, estarás contribuyendo a que todos nos cuidemos de caer en estafas como estas.

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