México y las remesas en tiempos de pandemia

Si bien el 2019 fue un año en el que México recibió una cifra histórica de remesas, todas las estimaciones apuntaban a que en 2020 se alcanzaría un nuevo record. La crisis devenida de la pandemia de la Covid-19 hizo que los pronósticos variaran en sentido desfavorable. No obstante, las cifras registradas representaron una sorpresa para no pocos analistas.

Los inicios del 2020

Tan solo durante el primer mes de 2020 se percibió un incremento de las remesas recibidas de poco más del 5% respecto al mismo periodo del año precedente. En consonancia con esto, tanto las remesas promedio como el número de transacciones realizadas también aumentaron.

Asimismo, en marzo el panorama fue toda una sorpresa, pero de las mejores. La captación de remesas alcanzó una cifra de 4,016 millones de dólares solo en ese mes. Esto representa un record histórico para este mes y al mismo tiempo para todos los meses desde 1995, cuando se comenzaron a registrar estas transacciones. Comparado con el mismo marzo, pero de 2019, representó un aumento aproximado del 36%. Además, el número de transacciones realizadas aumentó y también el monto de remesas en cada una de ellas, que alcanzó los 378 dólares. Igualmente, si se compara con el pasado febrero de 2020, se percibió un incremento de casi el 50% del monto total de remesas del mes. Este fenómeno fue toda una sorpresa debido a las noticias sobre las millones de solicitudes de subsidio por desempleo presentadas en ese mes en Estados Unidos, mayor país emisor de remesas para México; este hecho vaticinaba un desplome de las remesas, sin embargo, no fue así.

De esta manera, en el primer trimestre del año las remesas lograron alcanzar un monto aproximado de 9,293 millones de dólares, lo que representa un crecimiento anual de 18.4%. En comparación con los registros históricos, representa la cifra histórica más alta para un mismo periodo.

Hipótesis del crecimiento

Algunas hipótesis acerca del porqué de este incremento se inclinan hacia varias posturas. Por un lado, el temor de los migrantes al posible desempleo que pueden sufrir en los países desde donde envían las remesas a sus familiares, fundamentalmente Estados Unidos. Por otro lado, la necesidad de enviar más dinero a sus familiares para ayudar a enfrentar la posible caída de la economía del país por la pandemia. No obstante, debido a la depreciación que sufrió el peso mexicano frente al dólar en ese periodo, posibilitó que las remesas tuvieran un rendimiento mayor. Los emisores de remesas tal vez pudieron considerar esta situación como una oportunidad para incrementar el dinero enviado a México gracias al efecto cambiario.

Inicios del segundo trimestre y perspectivas

Por su parte, abril comenzó a mostrar una ligera caída en los mismos parámetros, y no solo respecto al trimestre que lo precedió. El monto total recaudado por concepto de remesas en abril fue de 2,861 millones de dólares. Asimismo, el promedio de remesas recibidas en comparación con el mismo mes, pero de 2019, también percibió una disminución.

Muy a tono con esto, las predicciones del Banco Mundial se dirigen hacia una disminución de las remesas en los meses subsiguientes. Las estimaciones valoran que dicha reducción se encontrará en un 20% aproximadamente para el presente año, y también puede incluir el 2021. Otros se arriesgan a afirmar que la recuperación de esta situación se prolongará por algunos años más.

Países mayores emisores y estados mayores receptores

Los principales emisores de remesas hacia México se han mantenido. En primer lugar, continúa Estados Unidos, que aporta el 94% de todas las remesas que se reciben. El segundo lugar lo ocupa Canadá, con un 4% y luego se encuentra España, con un 2%.

Si bien la disminución de las remesas afecta a nivel de país, también lo hace a nivel más particularizado, sobre todo en aquellos estados de México donde las remesas se han tornado sumamente necesarias. En la actualidad, los mayores estados receptores de remesas son: Michoacán, Oaxaca y Zacatecas. Para los tres, y valorando desde el 2018, las remesas han llegado a representar el 10% y más de su Producto Interno Bruto (PIB). De manera similar la situación tiene lugar en otros estados; algunos de ellos son: Guerrero (9.9% del PIB), Nayarit (6.5%), Durango (6.0%), Guanajuato (6.0%) y Morelos (5.0%).

La paralización de las actividades laborales en los principales países emisores de remesas no solo afectará a sus propios nacionales, sino también a esas economías dependientes de las remesas que de ellos se emiten. Los migrantes se enfrentarán una vez más a nuevas dificultades, esta vez devenidas de las medidas tomadas para el enfrentamiento de la Covid-19. Cuanto mejor logren los países emisores recuperarse de los estragos de la pandemia, mejor será la repercusión que tendrá sobre las remesas que de ellos se envían.

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